23 agosto 2017

A partir del verano de 1936 en España, con el comienzo de la guerra civil, se dieron miles de actos de represión entre los dos bandos. Las ejecuciones duraron hasta el final de la dictadura.

Después de 36 años de la ratificación del convenio Europeo de derecho humanos, el estado Español sigue violando los artículos 2 y 13 al negar una “investigación oficial efectiva e independiente”.

Desde la creación del grupo de trabajo de desapariciones forzadas de la ONU, se ha instado al gobierno español a buscar los desaparecidos y juzgar los crímenes del franquismo hasta en 5 ocasiones, las 2 ultimas en 2015.

Estas peticiones siempre han sido desoídas.

En España, el mensaje que lanzó el poder desde la transición hasta la actualidad es el de que hay que pasar pagina y mirar hacia el futuro.

Según expertos internacionales en derechos humanos y justicia transicional, para pasar pagina primero hay que haberla leído.

A la sociedad española hay una pagina de su historia que no se le ha permitido leer.

En mi intento para llegar a conocer esta parte de la historia reciente de España y en los continuos muros que me encuentro, es donde surge este proyecto.

Después de mas de dos años de investigación y asumiendo que no soy historiador, ni antropólogo, entiendo que no es mi labor escribir la historia. Soy fotógrafo y como tal quiero generar imágenes que puedan crear en el espectador sensaciones y emociones que le lleven a querer conocer algo de las historias que oculto (que nos ocultan) y por ultimo que se haga una reflexión sobre los por qués del silencio y los para qués de la negación.

La intención del proyecto es generar debate en torno a lo que pasa en el presente con los cuerpos nunca hallados, o el confuso destino que depara a aquellos con la fortuna de ser encontrados.

En torno a la necesidad, o no, de comisiones de la verdad y de la aplicación de la legislación internacional vigente.

Me desplazo a sitios donde se han llevado a cabo ejecuciones y enterramientos masivos, fotografiando aquellos lugares donde en apariencia nada sucede. Las imágenes de estos lugares van acompañadas de textos que cuentan, a través de registros de testimonios orales de personas que vivieron aquella época, lo que allí ha ocurrido. Estos textos son censurados, buscando tapar también lo que ellos cuentan. De esta manera, toda la información que nos pudiera dar tanto imagen como texto queda en estado latente, oculta y no será revelada, como una analogía de la situación actual.

En los textos, el relato que queda visible, busca despistar al espectador proponiendo una narración paralela, pero con ecos que permitan llegar al tema que estos ocultan. El lector deberá encontrar en ellos un camino a la historia.

En los lugares fotografiados no hubo frente de guerra y hasta la actualidad no han sido objeto de investigación oficial, habiendo sido negados los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de las victimas.

En ninguna sociedad el pasado puede se un tabú, aunque sea tan triste como el de la historia de este país. Este proyecto pretende ser un aporte a un debate que la sociedad española necesita tener, sacando al espacio publico las historias que hasta ahora solo se han podido contar en espacios privados.